Versión Final
¿CÓMO SANAR LA COLUMNA VERTEBRAL DEL ESTADO?
J. Alberto Aguilar Iñárritu
El Federalista
Octubre 10, 2012
En todas las partes del mundo
los ricos tratan de reducir al mínimo su carga fiscal;
pero el único país en donde por ley los ricos no pagan es México.
Nicolás Kaldor
AUSCULTACIÓN
Como todas las reformas fundamentales que reclama
México, la Reforma Fiscal ha recorrido un largo camino de esfuerzos frustrados para
vencer las resistencias que inhiben su concreción. Aunque cada vez queda más claro
que sin modificar estructuralmente el estatus actual de la hacienda pública, difícilmente
se podrán realizar los inaplazables ajustes estratégicos que necesitamos para superar
las graves restricciones que estorban nuestro desarrollo, su consumación requerirá
todavía de empeño, habilidad y decisión para anunciar que ha terminado el
estiaje y ahora sí podrá germinar lo sembrado.
Después de la crisis de 1994, a México le ha costado
mucho trabajo dejar atrás el proceso de modernización fallida que sufrió[1] y
reconstruir el consenso en favor del cambio. Los últimos doce años de la
alternancia fueron omisos en esa materia, prácticamente no hubo acuerdos en lo
fundamental para poder avanzar. Hoy seguimos siendo un país lleno de
diagnósticos y propuestas, pero carente de una visión de futuro
mayoritariamente compartida y sobre todo organizada, para arribar un estadio
superior de progreso incluyente.
La constante ha sido que, en el México plural que ahora
reivindica como nunca su diversidad, sus élites han venido actuando sectariamente.
Sin ocuparse por hacer política para crear una versión compartida, han pretendido
que su razón constituya la verdad de todos. Por eso, aunque hay adelantos, en
general los proyectos carecen de visión de Estado y naturaleza incluyente.
La nación se mira dividida, carente de mecanismos
para edificar salidas colectivas a los retos comunes. El oligopolio coloniza la
vida pública y la anula, la vuelve ineficaz, incapaz de ecualizar los intereses
de todos para conseguir metas y soluciones de unidad. El interés particular domina
sobre el general; se privatizan beneficios y se socializan pérdidas; prevalece el
"grupismo" y la exclusión
social.
Es justamente esa racionalidad dominante, -o irracionalidad no neutralizada-, la
que ha dañado todo intento de Reforma Fiscal, al igual que la ejecución de muchas
otras reformas imprescindibles para montar con firmeza al país sobre los rieles
del siglo XXI. No hemos podido construir una fuerza superior al imperio de las
parciales que las relativice y las obligue a la convergencia. Superar esta
circunstancia es una importante y deseable condición del triunfo, que demanda
ser fabricada como parte del empeño por transformar de fondo la actual realidad
hacendaria. Se necesita conformar, por vía de la política, desde la democracia
y en el marco de la ley, un nuevo bloque
de poder capaz de rendir las parcialidades del interés particular al
general y hacer estallar el impasse
que nos paraliza.
Históricamente las tensiones en la cuestión fiscal, en
tanto que columna vertebral del Estado, han
transformado sistemas políticos y sociales[2] y
ahora no será la excepción: si la intensión es alcanzar una Reforma Fiscal
sustantiva, mover estructuras es una obligación sine qua non para tener éxito. Modificar sustantivamente variables
contables como ingreso, gasto, deuda y patrimonio, mandata restituir la
lastimada vigencia de la vida pública para asegurar resultados, lo cual tiene la misma hoja de ruta que consolidar la aplazada cuarta era de la historia de la nación mexicana, a través de construir
la República de la democracia.
Son relaciones causa-efecto que irrenunciablemente
conllevan a resolver el tema del ausente nuevo pacto de poder[3]
que necesitamos los mexicanos para afianzar la democracia, tanto en el
ejercicio del gobierno, como en la vida cotidiana, y así rebasar el estrecho
ámbito electoral a donde ha sido circunscrita. Exhortan a trabajar por un pacto mayoritario de minorías activas[4]
que corresponde iniciar con un llamado a un nuevo diálogo sobre el rumbo
nacional que, entre otros asuntos fundamentales, permita concertar los
supuestos del soporte financiero del Estado y acordar: ¿quiénes pagan para
sostenerlo, cuánto pagan, para gastar en qué, con qué transparencia y cuál evaluación
de resultados?, así como saber: ¿cómo asegurar el cumplimiento de lo pactado y
cómo detectar y corregir las desviaciones?
Desde luego la victoria dependerá de la habilidad
política de sus promotores para construir una negociación que produzca un
diferente nivel arreglo institucional, lo suficientemente atractivo para que una mayoría de actores principales acepten abandonar
sus prerrogativas actuales en función de beneficios esperables, muchos de
ellos de carácter estratégico relativos al buen desarrollo de la nación. Es una
labor de mediación compleja que exige mucha confianza, tolerancia, imaginación
y capacidad técnica, pero también fuerza coactiva para establecer los límites
de la misma y evitar que se desvirtúe el proceso, así como demostrar
que no se repetirá la divisa de esta última docena: gobierno rico, sociedad pobre.
Habrá actores sensibles que comprendan la importancia
de ceder para conseguir un nuevo ambiente de fortaleza y estabilidad nacional que
contextualmente les beneficie y también asuman la negociación con un franco
sentido de responsabilidad colectiva. Pero habrá que estar preparado, con la
legitimidad que precisa el asunto, para otros casos donde se requerirá ejercer
la fuerza del Estado democráticamente renovado y sustentando en un nuevo bloque
de poder pactado, cuyo poderío sea superior al de cualquiera de sus partes.
Del éxito que se tenga en la misión emprendida,
dependerá conseguir los márgenes de maniobra suficientes para dar ineludibles golpes
de timón al modelo económico e incrementar su capacidad para crecer y generar
empleo con salario remunerador, detonar su capacidad de innovación científica y
tecnológica, ser energéticamente competitivo, ambientalmente sustentable y
socialmente justo.
Sólo así podremos, en los hechos, responder con ética
humanista a las preguntas de siempre: ¿economía para qué? y ¿economía para
quién? y, sin simulaciones, poner en el
centro de todos nuestros esfuerzos, objetivos y prioridades al desarrollo
humano de la sociedad mexicana, - desenvolver capacidades y generar igualdad de
oportunidades-, para sentar las bases de la concordia nacional que, en la
diferencia y en la tolerancia, promueva y soporte un nuevo tiempo de unidad en
la democracia.
Adicionalmente la Reforma Fiscal que requerimos debe
ser vista también como una magnífica posibilidad para impulsar el federalismo
de la democracia que estamos obligados a construir sobre la ruinas del
federalismo unitario[5], propio
del antiguo régimen de la Revolución que colapsó en 1982[6],
pero cuyos estertores aún señorean en el quehacer
institucional de la nación.
El federalismo de la democracia mexicana se necesita
reorganizar a partir de cuatro criterios: subsidiaridad,
coordinación, compensación y transparencia. Superar el vetusto pacto de
coordinación fiscal, explorar con racionalidad las posibilidades de las
facultades concurrentes de las entidades federativas en la materia y asumir de
manera compartida y responsable el esfuerzo fiscal del Estado mexicano entre
todos los miembros del pacto federal, es una oportunidad para reformar también
esta institución en concordancia con los cuatro criterios expuestos.
Estos cuatro principios son también el antídoto indicado
para neutralizar las dos tendencias demoledoras del federalismo que, ante la
incapacidad de edificar el cambio, se han venido proyectando en los últimos
doce años, por un lado: el centralismo
burocrático justificante de los déficits de gobernabilidad del Ejecutivo,
basado en falsos argumentos de eficacia, ahorro y control. Por otro lado, una
suerte de gestión confederada de gobernadores
que han llegado a asumir conductas propias de baronatos y cortesanías, ahí donde es menester refrendar republicanamente
las obligaciones y los derechos de los estados federados en el destino nacional.
En fin, el nombre del juego es volver a hacer política de Estado para reorganizar el sistema
fiscal del país de acuerdo con criterios propios del interés general y así alejarlo
de su actual parcialidad favorable a unos cuantos intereses particulares, en
detrimento de los demás.
ALGUNAS TERAPIAS
Una agenda de Reforma Fiscal efectiva exige ser técnicamente sólida, pero
precisa ser concebida desde su viabilidad política. Necesita nacer a la luz
pública habiendo ganado un mínimo consenso plural de actores principales como
componente central de sus acciones, -de ahí las referencias a convocar un nuevo
bloque de poder que la soporte-. Debe contar con instancias institucionales de
concertación, -idealmente con un Consejo Económico y Social-, así como elementos
atractivos de negociación del tipo de la hoy en boga propuesta Levy[7],
donde los sujetos de la reforma puedan visualizar sus beneficios. Su discurso debe
dibujar con claridad su promesa de futuro, los males a superar y el método adecuado
para desmontar el engranaje del México de
relaciones perversas que, formado a lo largo de casi dos décadas, constituye
el bloque contrario a la modernización incluyente, terapéuticamente indicada
para soltar lastre y avanzar hacia la estabilidad con crecimiento y desarrollo
social.
Entre esas piezas a desmontar destacan, por el lado de la economía, el
círculo viciado entre el papel que juega una vaca muy noble llamada PEMEX, las desproporciones
del régimen de privilegios fiscales y las debilidades de un sistema productivo
basado en la exportación de mano de obra barata, la exacción social de rentas oligopólicas
y la importación con anclaje en el tipo de cambio de los insumos para exportar.
Por el lado judicial, los excesos que se cometen en materia de amparo fiscal, figura que se ha
convertido en el Caballo de Troya del
sistema tributario y cuya utilización para fines fiscales puede perfectamente
prohibirse, para disponer en su lugar de un control ex ante de constitucionalidad
que verifique previamente todo decreto impositivo. Por el lado político,
tema tratado en líneas anteriores, la complejidad reside en definir quienes colaborarán
en conformar el nuevo consenso mayoritario que soportará la nueva etapa de progreso
incluyente que le urge al país y en lograr su compromiso.
Desde una
perspectiva de conjunto del sistema, me permito transcribir una reflexión aún vigente,
que escribiera en
junio de 2010 y que proyecta tareas
a realizar y desafíos a superar[8]:
"Es claro que la debilidad de su sistema
tributario impide al disminuido estado mexicano hacerse cargo de sus
responsabilidades respecto de la equidad, de la seguridad, de la
competitividad, en fin, del desarrollo incluyente del país con crecimiento
sostenido y sustentable. Pero vale preguntarse: ¿este desastre beneficia a
alguien o todos lo padecemos por igual?; ¿si afecta a todos, porque no se ha
cambiado?; ¿la débil recaudación fiscal mexicana es consecuencia de la
ineficiencia o de la complicidad aleatoria, corrupción e impunidad incluidas, o
más bien es la lógica operativa del sistema?
Las respuestas habrá que encontrarlas desbrozando
el cúmulo de privilegios fiscales y abigarradas excepciones tributarias que
alimentan el perverso círculo oligarquízación y desigualdad que nos domina,
pero sobre todo a partir de mejorar la reflexión crítica de nuestra economía
política.
El modelito económico dominante se basa en la
exportación de mano de obra barata con desempleo estructural, emigración y
programas asistenciales destinados a retardar la explosión de la creciente masa
de pobres, desecho natural de un sistema excluyente. Combina sacrificio
arancelario, equilibrio fiscal y monetario restrictivo con sobrevaluación y
retraída participación pública en la inversión. No genera tecnología, perdió el
control de sus medios de pago y sufre ausencia de crédito, se terciariza como
producto de su amplia desindustrialización e importa cuatro de cada cinco
insumos que necesita, lo cual propicia una deficiente acumulación endógena de
capital que requiere ser compensada con trasferencias netas de renta social a
un reducido y poderoso sector económico que así soporta su inserción global.
Las fuentes de ese subsidio, que no regresa a la sociedad, son el
sistema fiscal vigente y la libre fijación oligopólica de precios.
En una sociedad que ha sido secada, el financiamiento
de esa trasferencia ha corrido mayoritariamente a cargo de PEMEX y de los
crecientes impuestos a las clases medias en extinción, grupo que en los últimos
diez años ha perdido nueve millones de miembros. Empatar la ubre petrolera al regresivo sistema fiscal consolidó una
verdadera privatización de la renta petrolera de la que poco se habla y explica
el destino de los cientos de miles de
millones de dólares, equivalentes a varios planes Marshall, que pasaron por el
gobierno de Vicente Fox sin el registro de la mayoría de los mexicanos.
Este es el fundamento del pacto fiscal reinante:
los beneficios extraordinarios de una cúpula de poder divorciada del interés
general de la nación, donde el estado y la mayoría ciudadana resultan
damnificados. Su imperio es tal que ningún intento de reforma fiscal ha podido
lograr la correlación de fuerzas necesaria para rebasar sucesivas misceláneas
fiscales.
Sin embargo este más de lo mismo ya no tiene
espacio para continuar, sus límites son el agotamiento inducido de PEMEX y la
creciente caída de la capacidad de compra de los mercados metropolitanos, que
se agravará en el segundo semestre de 2010, con el reinicio de la fase aguda de
la crisis global. Son asuntos que obligan salvar la industria petrolera, reanimar
el mercado interno e incrementar sustancialmente nuestro potencial competitivo.
Lo cual exige fortalecer financieramente a la República con un método distinto,
que ya no puede agraviar más a la sociedad; esto a propósito de la propuesta
del PAN en la Cámara de Diputados:
18 por ciento de IVA generalizado, 15 por ciento en alimentos y medicinas, y 25
por ciento de ISR.
El modelo oligopólico de finanzas públicas
petrolizadas se agotó, es la oportunidad de superar nuestra modernización fallida mediante un nuevo acuerdo fiscal,
como la forma más tangible del nuevo
pacto de poder que le urge a México. Así podremos desechar lo que no
funciona y construir un nuevo bloque gobernante como base de la decisión
electoral del 2012 y de la posterior conducción de la nación. Es una cuestión
de sobrevivencia que otra vez reclama a las élites cumplir con su
responsabilidad; hasta ahora han fallado, esperemos que no opten por tomar la
falsa puerta del suicidio…"
Si PEMEX no ha podido modernizarse, es en
buena medida por el triste papel que le ha tocado jugar en el fallido modelo
neoliberal y su resultante: la pesada carga fiscal que debe cargar. Aunque la
paraestatal fue concebida para gestionar los recursos de hidrocarburo del
Estado mexicano, apoyar el desarrollo del país dotándolo de combustibles e
insumos, desplegar la petroquímica y, en general, constituir una locomotora del
progreso nacional, después del ajuste y del cambio estructural que concluyó en
los años 90, le fue asignado el rol de soportar los presupuestos públicos de
una economía con muy baja recaudación fiscal cuya preocupación central era lograr
la estabilidad macroeconómica, sin tocar los grandes intereses fiscalmente creados.
En esa tarea se esconde una de las mayores
perversiones de la economía de México: la complicidad del sector público con el
rentismo oligopólico de los grandes
capitales, base de nuestro premoderno capitalismo
de cuates[9].
Una alianza excluyente que a lo largo de los últimos doce años entronizó sus
rasgos más dañinos para consolidar el actual modelo exportador de
estancamiento con estabilidad, fiscalmente subsidiado
que ya está tocando fondo[10].
Por eso resulta
vital romper el círculo vicioso que comienza con la imparable ordeña a PEMEX,
ese bálsamo reparador de todas las deficiencias estructurales del modelo y
fuente de los parasitarios subsidios orgánicos que alimentan el injusto
arcaísmo rentista que asfixia a la sociedad mexicana. A los muy ricos, que cada
vez son menos y lo son más, el maná petrolero les cubre indirectamente los
impuestos que no pagan[11],
con lo cual se conforma una de las vías de transferencia de la riqueza nacional
en favor del oligopolio; a los más pobres, grupo que todos los días ensancha
esa fábrica de indigencia en que se ha convertido nuestra economía[12],
les inyecta recursos de subsistencia que colaboran en palear el conflicto
social, aunque no los saca de la pobreza[13]; al
gobierno federal le permite abrir la llave del gasto corriente sin reparar en
los excesos; a gobernadores y presidentes municipales, los recursos del
petróleo les evita molestarse en cobrar impuestos y les permite también
contratar deuda[14]. Desde luego, porque no,
el hidrocarburo de los mexicanos, también soporta los excesos de los cortesanos
en turno, de las burocracias y de sus asociadas empresas nacionales y
extranjeras, del sindicato, en fin de todos esos intereses creados que
disfrutan de su tanda para enriquecerse a costa de la empresa que gestiona el
oro negro propiedad de la nación.
Pero
además de noble, PEMEX es una vaca muy productiva; veamos. De 2000 a 2011, el
valor de las exportaciones petroleras le permitió a los gobiernos del
presidente Fox y del presidente Calderón, ingresar cerca de 326, 044 mil millones usd, (Fox: 133,772.252 mil millones usd y Calderón
hasta 2011: 192,271.717 mil millones usd)[15],
forzando al máximo la explotación de unas reservas que hasta hace muy poco se
vieron beneficiadas por algún esfuerzo consistente de exploración, para abrir
la puerta a la extracción adicional. En 2011 el gobierno del presidente
Calderón tuvo la suerte de contar con un precio por barril de la mezcla
mexicana de 101.00 usd[16],
hasta ese momento el más alto de nuestra historia[17], porque
todavía ha mejorado en 2012 con precios por barril que han rondado los 116.00
usd y más.
Si comparamos esos recursos con los 13 mil millones usd
aplicados a partir de 1947 durante cuatro años fiscales, por el denominado Plan
Marshall (Programa de Recuperación Europea, ERP),[18] para la
reconstrucción de 17 países europeos devastados por la segunda guerra mundial,
podremos dar cuenta de que los 326, 044 mil
millones usd de exportaciones petroleras, recibidos por los gobiernos del PAN
desde que llegaron a Los Pinos, representan varias veces esa cantidad, sin
dejar de ubicar que los 192,271.717 mil millones usd, recibidos por el gobierno
de Felipe Calderón hasta 2011, constituyen más de la mitad de ese total, casi
el 60%.
De manera más específica, si traemos los 13 mil millones usd del Plan Marshall a valor
presente, considerando que la capacidad de compra de un dólar de 1948
equivaldría en 2011 a lo que se podía adquirir con 9.33 dólares, significa que
en ese último año todo el Programa de Recuperación Europea equivaldría a 121,336.390
mil millones de usd[19]. Luego entonces, se puede concluir que los
gobiernos del PAN recibieron hasta 2011 por concepto de petróleo más de dos
veces y media los recursos que permitieron que Europa Occidental se
reconstruyera después de la Segunda Guerra Mundial[20], y sólo
el presidente Calderón, una vez y media los mismos.
De ese tamaño ha sido el costo de los subsidios fiscales al estancamiento
con estabilidad, sin contar despilfarro,
desorden y corrupción. Un botón de muestra: el Presupuesto de Gastos
Fiscales -que debiera llamarse
presupuesto de privilegios fiscales- en
diciembre pasado importó 589 mil 525 millones de pesos, es decir 4.2 puntos del PIB[21].
Este es un nocivo diseño que vuelve comodino
no sólo al gobierno, sino al país; nadie quiere salir de su zona de confort
para reducir la dependencia hacendaria de PEMEX[22]. Mientras tanto la exigua
recaudación fiscal en México, -comparable con la de Haití porque ambas rondan
el 10%[23]-,
continúa cayendo[24]; el 70% del gasto
gubernamental se tiene que soportar en personas cautivas[25], (el
otro 30% en PEMEX[26]) y el
crecimiento económico del país no ha rebasa el 1.7% promedio anual en la última década, acelerando el intolerable avance de
la pobreza que ya afecta a más de la mitad de la población.
Es evidente que ya no podríamos soportar otra
década perdida y permanecer como nación viable, recuperar nuestra tasa
histórica de crecimiento del 6%, se ha vuelto una meta de seguridad nacional. Lograrlo
demanda elevar la tasa de inversión al 25% del PIB[27], lo cual requiere llevar
la inversión privada a 18% y sobre todo
remontar la inversión pública de los 4 o 5 puntos actuales al 7% del
PIB, lo cual es imposible sin aumentar la recaudación en 8 puntos para alcanzar
al menos el 18% del PIB. Sólo así se podrán comenzar a corregir las
distorsiones del modelo económico actual, liberar a PEMEX y volverlo una pieza
de desarrollo nacional, no de subsidio al rentismo oligopólico, e incrementar
la inversión pública para lograr más competitividad económica, desarrollo
humano y también superar el reto de internalizar
la fuerza exportadora de México para poder tener un eficiente modelo endógeno
de acumulación de capital y poder crecer.
El actual modelo exportador de estancamiento con
estabilidad fiscalmente subsidiado, disloca al mercado interno del motor externo y lo ralentiza, -cuestión
que hoy es más delicada por la urgencia
no resuelta de contar con un refugio estratégico ante la crisis de las
economías metropolitanas, es especial la de EE.UU. No se interioriza la competitividad del
sector exportador, ni los efectos multiplicadores del enorme valor producido,
debido a que su demanda se satisface mediante un alto componente importado que
algunos estiman en cuatro de cada cinco insumos. Por tanto se pauperiza al
trabajo y se es incapaz de elevar el ahorro interno y así apoyar la tasa de
reinversión para poder crecer.
Dicho de otra forma, México es una economía maquiladora que exporta mano de obra
barata[28]. Por su
enorme dependencia de las importaciones de insumos para la exportación, por
cada punto en que se incrementa el producto interno bruto, lo hacen tres puntos
las importaciones, lo cual presiona exponencialmente la demanda de dólares y
convierte el tipo de cambio en un ancla antiinflacionaria que castiga a las
exportaciones y premia a las importaciones.
Adicionalmente, al volver al salario una
injusta y vulnerable ventaja competitiva del hambre, -asunto que hoy se festina
como un logro al cerrarse la brecha salarial con China[29], donde
los bajos salarios han producido suicidios[30]-, se
sembraron las raíces no sólo del daño al mercado interno, -expresado en el alto
crecimiento de la economía informal[31]-, sino
del profundo deterioro social que sufre México[32]. Esa es
la deuda principal que debemos saldar para poder vivir en paz. Por justicia,
por desarrollo, prosperidad compartida y vigencia nacional, por solidaridad,
democracia y libertad: el camino es hacer una Reforma Fiscal para la cohesión
social.
Hasta aquí diagnósticos, algunas terapias y sus puntos a
trabajar, ¿cuándo vamos a comenzar…?
[1] Ver: México, una modernización fallida, J. Alberto Aguilar
Iñárritu. Colaboración para el libro:“Balance en el proceso democratizador de
México 1988-2009” Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre
30, 2009
[2] Todo pacto fiscal se sustenta en un Pacto de Poder, porque al final son lo mismo. "La cuestión fiscal es la columna vertebral
del Estado, es la versión en ingresos y egresos del acuerdo político que
soporta a la República; su estado de salud es un indicador de la vigencia
de ese contrato. Si lo fiscal enferma, es capaz de producir el derrumbe del
sistema político; su desplome es una condición sine qua non de los estados fallidos. Su sanidad siempre descansa
en la equidad y contribuye a la concordia. La historia mexicana da cuenta del
derribe fiscal de estructuras políticas desde el siglo XVIII, a lo largo del
siglo XIX y más recientemente del colapso del Régimen de la Revolución en 1982.
En torno a lo fiscal se detonó también la Revolución Francesa, después de años
de abusos y de irresponsabilidad de las élites monárquicas" Ver: El
Teletón fiscal… J. Alberto
Aguilar Iñárritu. El Universal. Octubre 29, 2010
[3] Ver: El Cuarto Pacto de
Poder, J. Alberto Aguilar Iñárritu. Colaboración para
el libro: “Constitucionalizar es Democratizar”. Editorial Porrúa/Facultad de
Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre 20, 2009
[4]
"..
la conformación del acuerdo político
nacional o pacto de poder mayoritario, que funde y soporte a la democracia como
nueva época de la nación...un gran concierto de voluntades entre todos los segmentos plurales de
poder o al menos entre su mayoría absoluta...un pacto mayoritario de minorías activas, donde se convienen las
líneas básicas del rumbo nacional. Ver
2012: La última elección del siglo XX, J. Alberto Aguilar Iñárritu, Pag 5, 6 y 7 "La
sucesión Presidencial 2012. ¿Qué hacer para legitimarla, por qué cómo y cuándo?
Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX Diciembre 12, 2011
[5] El federalismo unitario: Su origen y sostén fue el
presidencialismo propio del régimen de partido hegemónico; no obstante el
arribo de la alternancia, este sigue vigente, lo cual comprueba que no se ha
profundizado la democracia, ni se han actualizado en consecuencia sus
instituciones; su principal característica es que la soberanía de éste es
superior a la suma de los estados; su forma de operación es introducir un
ordenamiento administrativo piramidal por el cual los órdenes estatal y
municipal quedan subordinados y dependientes del nivel federal central. Superar esta forma añeja de
federalismo resulta inaplazable, toda vez que sin un esquema que otorgue una
mayor soberanía a los estados y a los municipios y no simplemente una mayor
desconcentración administrativa, estos no podrán constituir los agentes activos
del desarrollo que necesita México para aprovechar a cabalidad y potenciar, las
ventajas competitivas de todos, de cada uno de ellos, y de sus posibles grados
de asociación, en el entorno global. Ver:
Origen, evolución y perspectivas del federalismo mexicano. Ricardo Monreal
Ávila. Ed. Porrúa. México. 2004
[6] Ver: México, una modernización fallida, II. El colapso del Antiguo
Régimen, J. Alberto Aguilar
Iñárritu. Colaboración para el libro:“Balance en el proceso democratizador de
México 1988-2009” Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre
30, 2009
[7] En 2008 Santiago Levy,
Vicepresidente del BID, publica un libro denominado "Buenas Intenciones, Malos Resultados: Política Social,
Informalidad y Crecimiento Económico en México", donde hace una
propuesta para impulsar una Política Social para el Empleo Productivo y el
Crecimiento Sostenido, que se proponga alcanzar dos objetivos: Mantener la estabilidad macroeconómica y, al
mismo tiempo, Fortalecer la cohesión social a través de una política social
que promueva el crecimiento, aumente la productividad y sea fiscalmente
sostenible. Su propósito es ampliar la red de protección social, no sólo desde
una perspectiva solidaria sino también productiva. A partir de una mayor y
mejor recaudación fiscal, establece que el Estado se puede hacer cargo de un
sistema de seguridad pública universal, que incluya un seguro para el desempleo
y un sistema universal de pensiones, entre otras garantías. Toda su propuesta costaría 4.3 puntos del PIB, es decir el equivalente a los subsidios
implícitos en ese eufemístico Presupuesto de Gastos Fiscales (4.2 puntos del PIB). Claro establece la
necesidad de lograr un incremento neto de la recaudación fiscal de 1.6% del PIB.
[8] El nuevo
acuerdo fiscal o la falsa puerta del suicidio J. Alberto Aguilar Iñárritu El
Universal 17 de junio de 2010 http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48738.html
[9] México,
Un Capitalismo de Cuates: Denise Dresser.
Bogotitlan. Febrero 2, 2009. http://blogotitlan.com/noticias/2009/02/01/mexico_capitalismo_de_cuates_d.html
[10] La recaudación, atada a PIB y
petróleo. México recaudará poco mientras no
exista una verdadera reforma fiscal, advierten especialistas; en tanto,
Hacienda se congratula de que 2011 será año récord en esta materia, con 10.4%
del PIB. A través de impuestos directos o indirectos
(sin considerar contribuciones de seguridad social), la media en recaudación de los países de Latinoamérica es de 14.2%del PIB y los
principales referentes de México recaudan el doble: Chile 18.9% y Brasil 17.3%, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos (OCDE). CNNExpansión 29 de marzo de
2011 http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/03/23/recaudacion-atada-a-pib-y-petroleo
[11] El verdadero hoyo fiscal: 400 grandes empresas (casi) no pagan
impuestos "...debido a los
beneficios fiscales que reciben diversos grupos en México se dejan de percibir
más de 500 mil millones de pesos, lo que representa el 4 por ciento del
Producto Interno Bruto (PIB)" Fátima Monterrosa y Leticia Barradas
EMEEQUIS Octubre 26, 2009 http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/195/22.pdf
[12] "México acumuló una década pérdida en mejorar la distribución del
ingreso. Incluso en los últimos años
se acentuó la desigual repartición de la riqueza generada en el país, en
contraste con lo ocurrido en otras naciones latinoamericanas en las que se
registró alguna mejoría, indicaron reportes de organismos internacionales. Una décima parte de los mexicanos que se
encuentra en la punta de la pirámide del ingreso concentra 41.4 por ciento de
la riqueza generada anualmente en el país, proporción similar a la
registrada en 2000, de acuerdo con información del Banco Mundial. La proporción
actual muestra un deterioro respecto del nivel registrado en 2006, cuando la
décima parte de la población más acaudalada concentraba 37.9 por ciento del
ingreso nacional, según datos del organismo". Periódico La Jornada Sábado
7 de mayo de 2011, p. 24
[13] "Después de recibir
durante seis años el apoyo del Programa Oportunidades sólo el 6 por ciento de las familias salieron de la pobreza extrema,
pero se mantienen en niveles de pobreza sin acceso a bienes o servicios como
vivienda, transporte, ropa o calzado. Por el contrario, el 88 por ciento de
quienes recibieron el apoyo económico, en especie y las pláticas de atención a
la salud y educación se mantuvieron en su misma situación de miseria, según la
Auditoría Superior de la Federación en la revisión de la Cuenta Pública
2010". Periódico Reforma, Febrero 18, 2012 http://www.reforma.com/nacional/articulo/646/1290865/
[14] “…al
primer semestre del año, de los 404 mil 409 millones de pesos que deben en
conjunto los estados y el Distrito Federal, solo 67 mil 848 millones se
garantizaron por los recursos que obtienen por su propia recaudación”. Estados
se cuelgan de la Federación y se endeudan. http://www.milenio.com/print/cdb/doc/noticias2011/d0c48fff2e2b7bc219046de523c77256
[15] Reproducimos la cifras del trabajo del Ing.
Manuel Aguirre Botello, EXPORTACIONES DE
PETROLEO CRUDO 1974-2002, realizado con base en fuentes de Secretaría de
Energía, Instituto Mexicano del Petróleo y BDINEGI http://www.mexicomaxico.org/Voto/PetroCrudo.htm
[16]
Ver cierres precio mezcla mexicana de
exportación
[17]
Si se considera el precio promedio por barril en 1980
y se trae a precios de 2011, este se ubicaría en 85.42 usd por barril, muy lejos de los 101.00 usd por barril arriba mencionados,
los cuales hicieron que las ventas totales de petróleo ascendieran en 2011 a 49,
322 mil millones usd, es decir 14,617.721 mil millones usd más que en 2010, el año de mayor valor
por ventas de petróleo en el sexenio del presidente Fox. http://www.mexicomaxico.org/Voto/PetroCrudo.htm
[18] "Los 13
mil millones de dólares se destinaron en un momento en que el PIB anual de los
Estados Unidos ascendía a 258 mil millones de dólares"
[19] Cálculos realizados con base en el sistema de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos CPI Inflation Calculator http://www.bls.gov/data/inflation_calculator.htm
[20] Ver también IMCO El Plan Marshall Mexicano equivale a 1.6 millones de millones
de pesos. La suma de
todas las transferencias a las entidades de la República, entre 2006 y 2008,
sumaron 2.4 millones de millones de pesos. Nuestros gobernadores y alcaldes
gastaron en 3 años, 33% más dinero del plan de ayuda para reconstruir Europa.
[21] "La Cámara de
Diputados citó a comparecer al director del Servicio de Administración
Tributaria (SAT), Alfredo Gutiérrez Ortiz-Mena, y al subsecretario de Ingresos
de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, con objeto de explicar el uso y destino de 589 mil 525 millones de pesos (4.2 por
ciento del PIB) que el gobierno destinará al subsidiar a los grandes
empresarios y a un sector de servicios públicos en 2011. El órgano
legislativo sostuvo ayer que el Presupuesto de Gastos Fiscales (PGF)
“constituye un monto sumamente importante de los recursos que el erario federal
deja de percibir, con el objetivo de impulsar el crecimiento y desarrollo de
diferentes sectores económicos a través de tasas diferenciadas en impuestos,
exenciones, subsidios y créditos fiscales, condonaciones, facilidades
administrativas, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, tratamientos y
regímenes especiales según en las distintas leyes que en materia tributaria
aplican a nivel federal”. Para el ejercicio 2011 el Ejecutivo federal estima
que el PGF ascenderá a 589 mil 525 millones 300 mil pesos". Periódico La
Jornada Jueves 9 de diciembre de 2010, p. 29 http://www.jornada.unam.mx/2010/12/09/economia/029n2eco
[22] La recaudación, atada a PIB
y petróleo. México recaudará poco mientras no exista una verdadera reforma
fiscal, advierten especialistas; en tanto, Hacienda se congratula de que 2011
será año récord en esta materia, con 10.4% del PIB. A través de impuestos directos o
indirectos (sin considerar contribuciones de seguridad social), la media en recaudación de los países de Latinoamérica es de 14.2%del PIB y los principales referentes de México recaudan el doble: Chile
18.9% y Brasil 17.3%, de acuerdo con datos de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). CNNExpansión 29 de marzo
de 2011 http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/03/23/recaudacion-atada-a-pib-y-petroleo
[23] Ver:
La hora de la igualdad. Brechas por cerrar, caminos por abrir, la Comisión
Económica para la América Latina (CEPAL) 2011
[24] Caen
en 170 mil mdp los ingresos tributarios. Los ingresos tributarios en México fueron menores
en 170 mil 215 millones de pesos, contra la proyección que estimó el Congreso,
el año pasado, informó la Secretaría de Hacienda. El IVA, IETU, IDE y los IEPS
presentaron tasas negativas a lo largo de 2011. El Universal. Febrero 1 de
2012. http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/92736.html
[25] Cautivos sostienen 70% del gasto gubernamental. El CIDE alerta por el cobro excesivo de impuestos El Universal Lunes 28 de febrero de 2011 http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/84893.html
[26] El presupuesto descansa en Pemex. La paraestatal debe pagar 486 mdp cada día durante 2011, para mantener el gasto público; Pemex aporta uno de cada tres pesos del gasto del Gobierno federal". CNNEXPANSIÓN Lunes, 13 de septiembre de 2010 http://www.cnnexpansion.com/presupuesto-2011/2010/09/12/pemex-impuestos-presupuesto-gravamen
[27] Bienestar
de mexicanos sólo con inversión de 25% del PIB: CEESP. Las familias mexicanas tendrán
bienestar cuando la inversión se eleve por lo menos al 25 por ciento del PIB,
pues permitiría crecer a tasas anuales cercanas a 5.0 por ciento en el largo
plazo y generar empleos bien remunerados, señaló el Centro de Estudios
Económicos del Sector Privado (CEESP).
http://www.informador.com.mx/economia/2011/329971/6/bienestar-de-mexicanos-solo-con-inversion-de-25-del-pib-ceesp.htm
[28] "Debido al elevado
componente importado de ambas actividades (la maquila y la maquila encubierta),
entre 80 y 90% del valor de las exportaciones, el saldo para México se reduce
básicamente a la derrama salarial, esto es, al valor de la fuerza de trabajo incorporado a las exportaciones. Lo
cual significa que se trata de una exportación
indirecta de fuerza de trabajo o, si se quiere, de exportación
de fuerza de trabajo sin que los trabajadores mexicanos salgan del país (Tello,
1996)...cabe precisar que el diferencial salarial entre México y Estados Unidos
suele ubicarse en el rango de 1:7 para la maquila encubierta y sube casi al
doble en la maquila directa". La migración mexicana hacia Estados Unidos a
la luz de la integración económica regional: nuevo dinamismo y paradojas Raúl Delgado Wise y Humberto Márquez
Covarrubias Revista THEOMAI/THEOMAI Journal. Numero 14 Segundo Semestre de 2006
[29] México, más atractivo que China. La
mano de obra barata y ventajas similares a las de Asia atraen a más firmas
extranjeras. Se cierra la brecha salarial. Los salarios fabriles chinos promedio son de poco menos de 2 dólares por hora;
esto es, están solo 14% más bajos que los de México este 2010, según cálculos
de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). CNNEXPANSIÓN
[30] Tras suicidios, el
centro manufacturero chino de Foxconn eleva sueldos. Tras
casos donde miembros del personal se han quitado la vida, se ofreció un sueldo
30% mayor después de que Apple, su cliente principal, calificase de
preocupantes los recientes suicidios en la planta. Junio 2, 2010
CNNEXPANSIÓN
http://www.cnnexpansion.com/tecnologia/2010/06/02/suicidios-foxconn-apple-muerte-salario
[31] "El sector informal generó tres de cada 4
empleos en 11 años del PAN". La Jornada. Enero 9, 2012 http://www.jornada.unam.mx/2012/01/09/economia/021n1eco
[32] Huerta González, A: “La continuidad del bajo
crecimiento de la economía mexicana" en Observatorio
de la Economía Latinoamericana, Nº 89, 2007. http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/index.htm
No hay comentarios:
Publicar un comentario