domingo, 31 de marzo de 2013

¿CÓMO SANAR LA COLUMNA VERTEBRAL DEL ESTADO?




Versión Final



¿CÓMO SANAR LA COLUMNA VERTEBRAL DEL ESTADO?


J. Alberto Aguilar Iñárritu



El Federalista



Octubre 10, 2012




En todas las partes del mundo
los ricos tratan de reducir al mínimo su carga fiscal;
pero el único país en donde por ley los ricos no pagan es México.
Nicolás Kaldor



AUSCULTACIÓN
Como todas las reformas fundamentales que reclama México, la Reforma Fiscal ha recorrido un largo camino de esfuerzos frustrados para vencer las resistencias que inhiben su concreción. Aunque cada vez queda más claro que sin modificar estructuralmente el estatus actual de la hacienda pública, difícilmente se podrán realizar los inaplazables ajustes estratégicos que necesitamos para superar las graves restricciones que estorban nuestro desarrollo, su consumación requerirá todavía de empeño, habilidad y decisión para anunciar que ha terminado el estiaje y ahora sí podrá germinar lo sembrado.

Después de la crisis de 1994, a México le ha costado mucho trabajo dejar atrás el proceso de modernización fallida que sufrió[1] y reconstruir el consenso en favor del cambio. Los últimos doce años de la alternancia fueron omisos en esa materia, prácticamente no hubo acuerdos en lo fundamental para poder avanzar. Hoy seguimos siendo un país lleno de diagnósticos y propuestas, pero carente de una visión de futuro mayoritariamente compartida y sobre todo organizada, para arribar un estadio superior de progreso incluyente.

La constante ha sido que, en el México plural que ahora reivindica como nunca su diversidad, sus élites han venido actuando sectariamente. Sin ocuparse por hacer política para crear una versión compartida, han pretendido que su razón constituya la verdad de todos. Por eso, aunque hay adelantos, en general los proyectos carecen de visión de Estado y naturaleza incluyente.

La nación se mira dividida, carente de mecanismos para edificar salidas colectivas a los retos comunes. El oligopolio coloniza la vida pública y la anula, la vuelve ineficaz, incapaz de ecualizar los intereses de todos para conseguir metas y soluciones de unidad. El interés particular domina sobre el general; se privatizan beneficios y se socializan pérdidas; prevalece el "grupismo" y la exclusión social.

Es justamente esa racionalidad dominante, -o irracionalidad no neutralizada-, la que ha dañado todo intento de Reforma Fiscal, al igual que la ejecución de muchas otras reformas imprescindibles para montar con firmeza al país sobre los rieles del siglo XXI. No hemos podido construir una fuerza superior al imperio de las parciales que las relativice y las obligue a la convergencia. Superar esta circunstancia es una importante y deseable condición del triunfo, que demanda ser fabricada como parte del empeño por transformar de fondo la actual realidad hacendaria. Se necesita conformar, por vía de la política, desde la democracia y en el marco de la ley, un nuevo bloque de poder capaz de rendir las parcialidades del interés particular al general y hacer estallar el impasse que nos paraliza.  

Históricamente las tensiones en la cuestión fiscal, en tanto que columna vertebral del Estado, han transformado sistemas políticos y sociales[2] y ahora no será la excepción: si la intensión es alcanzar una Reforma Fiscal sustantiva, mover estructuras es una obligación sine qua non para tener éxito. Modificar sustantivamente variables contables como ingreso, gasto, deuda y patrimonio, mandata restituir la lastimada vigencia de la vida pública para asegurar resultados, lo cual tiene la misma hoja de ruta que consolidar la aplazada cuarta era de la historia de la nación mexicana, a través de construir la República de la democracia.

Son relaciones causa-efecto que irrenunciablemente conllevan a resolver el tema del ausente nuevo pacto de poder[3] que necesitamos los mexicanos para afianzar la democracia, tanto en el ejercicio del gobierno, como en la vida cotidiana, y así rebasar el estrecho ámbito electoral a donde ha sido circunscrita. Exhortan a trabajar por un pacto mayoritario de minorías activas[4] que corresponde iniciar con un llamado a un nuevo diálogo sobre el rumbo nacional que, entre otros asuntos fundamentales, permita concertar los supuestos del soporte financiero del Estado y acordar: ¿quiénes pagan para sostenerlo, cuánto pagan, para gastar en qué, con qué transparencia y cuál evaluación de resultados?, así como saber: ¿cómo asegurar el cumplimiento de lo pactado y cómo detectar y corregir las desviaciones?

Desde luego la victoria dependerá de la habilidad política de sus promotores para construir una negociación que produzca un diferente nivel arreglo institucional, lo suficientemente atractivo para que una mayoría de actores principales acepten abandonar sus prerrogativas actuales en función de beneficios esperables, muchos de ellos de carácter estratégico relativos al buen desarrollo de la nación. Es una labor de mediación compleja que exige mucha confianza, tolerancia, imaginación y capacidad técnica, pero también fuerza coactiva para establecer los límites de la misma y evitar que se desvirtúe el proceso, así como demostrar que no se repetirá la divisa de esta última docena: gobierno rico, sociedad pobre.

Habrá actores sensibles que comprendan la importancia de ceder para conseguir un nuevo ambiente de fortaleza y estabilidad nacional que contextualmente les beneficie y también asuman la negociación con un franco sentido de responsabilidad colectiva. Pero habrá que estar preparado, con la legitimidad que precisa el asunto, para otros casos donde se requerirá ejercer la fuerza del Estado democráticamente renovado y sustentando en un nuevo bloque de poder pactado, cuyo poderío sea superior al de cualquiera de sus partes.

Del éxito que se tenga en la misión emprendida, dependerá conseguir los márgenes de maniobra suficientes para dar ineludibles golpes de timón al modelo económico e incrementar su capacidad para crecer y generar empleo con salario remunerador, detonar su capacidad de innovación científica y tecnológica, ser energéticamente competitivo, ambientalmente sustentable y socialmente justo.

Sólo así podremos, en los hechos, responder con ética humanista a las preguntas de siempre: ¿economía para qué? y ¿economía para quién? y, sin simulaciones,  poner en el centro de todos nuestros esfuerzos, objetivos y prioridades al desarrollo humano de la sociedad mexicana, - desenvolver capacidades y generar igualdad de oportunidades-, para sentar las bases de la concordia nacional que, en la diferencia y en la tolerancia, promueva y soporte un nuevo tiempo de unidad en la democracia.

Adicionalmente la Reforma Fiscal que requerimos debe ser vista también como una magnífica posibilidad para impulsar el federalismo de la democracia que estamos obligados a construir sobre la ruinas del federalismo unitario[5], propio del antiguo régimen de la Revolución que colapsó en 1982[6], pero cuyos estertores aún señorean en el quehacer institucional de la nación.  

El federalismo de la democracia mexicana se necesita reorganizar a partir de cuatro criterios: subsidiaridad, coordinación, compensación y transparencia. Superar el vetusto pacto de coordinación fiscal, explorar con racionalidad las posibilidades de las facultades concurrentes de las entidades federativas en la materia y asumir de manera compartida y responsable el esfuerzo fiscal del Estado mexicano entre todos los miembros del pacto federal, es una oportunidad para reformar también esta institución en concordancia con los cuatro criterios expuestos.

Estos cuatro principios son también el antídoto indicado para neutralizar las dos tendencias demoledoras del federalismo que, ante la incapacidad de edificar el cambio, se han venido proyectando en los últimos doce años, por un lado: el centralismo burocrático justificante de los déficits de gobernabilidad del Ejecutivo, basado en falsos argumentos de eficacia, ahorro y control. Por otro lado, una suerte de gestión confederada de gobernadores que han llegado a asumir conductas propias de baronatos y cortesanías, ahí donde es menester refrendar republicanamente las obligaciones y los derechos de los estados federados en el destino nacional.

En fin, el nombre del juego es volver a hacer política de Estado para reorganizar el sistema fiscal del país de acuerdo con criterios propios del interés general y así alejarlo de su actual parcialidad favorable a unos cuantos intereses particulares, en detrimento de los demás.

ALGUNAS TERAPIAS
Una agenda de Reforma Fiscal efectiva exige ser técnicamente sólida, pero precisa ser concebida desde su viabilidad política. Necesita nacer a la luz pública habiendo ganado un mínimo consenso plural de actores principales como componente central de sus acciones, -de ahí las referencias a convocar un nuevo bloque de poder que la soporte-. Debe contar con instancias institucionales de concertación, -idealmente con un Consejo Económico y Social-, así como elementos atractivos de negociación del tipo de la hoy en boga propuesta Levy[7], donde los sujetos de la reforma puedan visualizar sus beneficios. Su discurso debe dibujar con claridad su promesa de futuro, los males a superar y el método adecuado para desmontar el engranaje del México de relaciones perversas que, formado a lo largo de casi dos décadas, constituye el bloque contrario a la modernización incluyente, terapéuticamente indicada para soltar lastre y avanzar hacia la estabilidad con crecimiento y desarrollo social.

Entre esas piezas a desmontar destacan, por el lado de la economía, el círculo viciado entre el papel que juega una vaca muy noble llamada PEMEX, las desproporciones del régimen de privilegios fiscales y las debilidades de un sistema productivo basado en la exportación de mano de obra barata, la exacción social de rentas oligopólicas y la importación con anclaje en el tipo de cambio de los insumos para exportar. Por el lado judicial, los excesos que se cometen en materia de amparo fiscal, figura que se ha convertido en el Caballo de Troya del sistema tributario y cuya utilización para fines fiscales puede perfectamente prohibirse, para disponer en su lugar de un control ex ante de constitucionalidad que verifique previamente todo decreto impositivo. Por el lado político, tema tratado en líneas anteriores, la complejidad reside en definir quienes colaborarán en conformar el nuevo consenso mayoritario que soportará la nueva etapa de progreso incluyente que le urge al país y en lograr su compromiso.

Desde una perspectiva de conjunto del sistema, me permito transcribir una reflexión aún vigente, que escribiera en junio de 2010 y que proyecta tareas a realizar y desafíos a superar[8]:

"Es claro que la debilidad de su sistema tributario impide al disminuido estado mexicano hacerse cargo de sus responsabilidades respecto de la equidad, de la seguridad, de la competitividad, en fin, del desarrollo incluyente del país con crecimiento sostenido y sustentable. Pero vale preguntarse: ¿este desastre beneficia a alguien o todos lo padecemos por igual?; ¿si afecta a todos, porque no se ha cambiado?; ¿la débil recaudación fiscal mexicana es consecuencia de la ineficiencia o de la complicidad aleatoria, corrupción e impunidad incluidas, o más bien es la lógica operativa del sistema?

Las respuestas habrá que encontrarlas desbrozando el cúmulo de privilegios fiscales y abigarradas excepciones tributarias que alimentan el perverso círculo oligarquízación y desigualdad que nos domina, pero sobre todo a partir de mejorar la reflexión crítica de nuestra economía política.

El modelito económico dominante se basa en la exportación de mano de obra barata con desempleo estructural, emigración y programas asistenciales destinados a retardar la explosión de la creciente masa de pobres, desecho natural de un sistema excluyente. Combina sacrificio arancelario, equilibrio fiscal y monetario restrictivo con sobrevaluación y retraída participación pública en la inversión. No genera tecnología, perdió el control de sus medios de pago y sufre ausencia de crédito, se terciariza como producto de su amplia desindustrialización e importa cuatro de cada cinco insumos que necesita, lo cual propicia una deficiente acumulación endógena de capital que requiere ser compensada con trasferencias netas de renta social a un reducido y poderoso sector económico que así soporta su inserción global. Las fuentes de ese subsidio, que no regresa a la sociedad, son el  sistema fiscal vigente y la libre fijación oligopólica de precios.

En una sociedad que ha sido secada, el financiamiento de esa trasferencia ha corrido mayoritariamente a cargo de PEMEX y de los crecientes impuestos a las clases medias en extinción, grupo que en los últimos diez años ha perdido nueve millones de miembros. Empatar la ubre petrolera al regresivo sistema fiscal consolidó una verdadera privatización de la renta petrolera de la que poco se habla y explica el destino de los  cientos de miles de millones de dólares, equivalentes a varios planes Marshall, que pasaron por el gobierno de Vicente Fox sin el registro de la mayoría de los mexicanos.

Este es el fundamento del pacto fiscal reinante: los beneficios extraordinarios de una cúpula de poder divorciada del interés general de la nación, donde el estado y la mayoría ciudadana resultan damnificados. Su imperio es tal que ningún intento de reforma fiscal ha podido lograr la correlación de fuerzas necesaria para rebasar sucesivas misceláneas fiscales. 

Sin embargo este más de lo mismo ya no tiene espacio para continuar, sus límites son el agotamiento inducido de PEMEX y la creciente caída de la capacidad de compra de los mercados metropolitanos, que se agravará en el segundo semestre de 2010, con el reinicio de la fase aguda de la crisis global. Son asuntos que obligan salvar la industria petrolera, reanimar el mercado interno e incrementar sustancialmente nuestro potencial competitivo. Lo cual exige fortalecer financieramente a la República con un método distinto, que ya no puede agraviar más a la sociedad; esto a propósito de la propuesta del PAN en la Cámara de Diputados: 18 por ciento de IVA generalizado, 15 por ciento en alimentos y medicinas, y 25 por ciento de ISR.

El modelo oligopólico de finanzas públicas petrolizadas se agotó, es la oportunidad de superar nuestra modernización fallida mediante un nuevo acuerdo fiscal, como la forma más tangible del  nuevo pacto de poder que le urge a México. Así podremos desechar lo que no funciona y construir un nuevo bloque gobernante como base de la decisión electoral del 2012 y de la posterior conducción de la nación. Es una cuestión de sobrevivencia que otra vez reclama a las élites cumplir con su responsabilidad; hasta ahora han fallado, esperemos que no opten por tomar la falsa puerta del suicidio…"


Si PEMEX no ha podido modernizarse, es en buena medida por el triste papel que le ha tocado jugar en el fallido modelo neoliberal y su resultante: la pesada carga fiscal que debe cargar. Aunque la paraestatal fue concebida para gestionar los recursos de hidrocarburo del Estado mexicano, apoyar el desarrollo del país dotándolo de combustibles e insumos, desplegar la petroquímica y, en general, constituir una locomotora del progreso nacional, después del ajuste y del cambio estructural que concluyó en los años 90, le fue asignado el rol de soportar los presupuestos públicos de una economía con muy baja recaudación fiscal cuya preocupación central era lograr la estabilidad macroeconómica, sin tocar los grandes intereses fiscalmente creados.

En esa tarea se esconde una de las mayores perversiones de la economía de México: la complicidad del sector público con el rentismo oligopólico de los grandes capitales, base de nuestro premoderno capitalismo de cuates[9]. Una alianza excluyente que a lo largo de los últimos doce años entronizó sus rasgos más dañinos para consolidar el actual modelo exportador de estancamiento con estabilidad, fiscalmente subsidiado que ya está tocando fondo[10].

Por eso resulta vital romper el círculo vicioso que comienza con la imparable ordeña a PEMEX, ese bálsamo reparador de todas las deficiencias estructurales del modelo y fuente de los parasitarios subsidios orgánicos que alimentan el injusto arcaísmo rentista que asfixia a la sociedad mexicana. A los muy ricos, que cada vez son menos y lo son más, el maná petrolero les cubre indirectamente los impuestos que no pagan[11], con lo cual se conforma una de las vías de transferencia de la riqueza nacional en favor del oligopolio; a los más pobres, grupo que todos los días ensancha esa fábrica de indigencia en que se ha convertido nuestra economía[12], les inyecta recursos de subsistencia que colaboran en palear el conflicto social, aunque no los saca de la pobreza[13]; al gobierno federal le permite abrir la llave del gasto corriente sin reparar en los excesos; a gobernadores y presidentes municipales, los recursos del petróleo les evita molestarse en cobrar impuestos y les permite también contratar deuda[14]. Desde luego, porque no, el hidrocarburo de los mexicanos, también soporta los excesos de los cortesanos en turno, de las burocracias y de sus asociadas empresas nacionales y extranjeras, del sindicato, en fin de todos esos intereses creados que disfrutan de su tanda para enriquecerse a costa de la empresa que gestiona el oro negro propiedad de la nación. 

Pero además de noble, PEMEX es una vaca muy productiva; veamos. De 2000 a 2011, el valor de las exportaciones petroleras le permitió a los gobiernos del presidente Fox y del presidente Calderón, ingresar cerca de 326, 044 mil millones usd, (Fox: 133,772.252 mil millones usd y Calderón hasta 2011: 192,271.717 mil millones usd)[15], forzando al máximo la explotación de unas reservas que hasta hace muy poco se vieron beneficiadas por algún esfuerzo consistente de exploración, para abrir la puerta a la extracción adicional. En 2011 el gobierno del presidente Calderón tuvo la suerte de contar con un precio por barril de la mezcla mexicana de 101.00 usd[16], hasta ese momento el más alto de nuestra historia[17], porque todavía ha mejorado en 2012 con precios por barril que han rondado los 116.00 usd y más.

Si comparamos esos recursos con los 13 mil millones usd aplicados a partir de 1947 durante cuatro años fiscales, por el denominado Plan Marshall (Programa de Recuperación Europea, ERP),[18] para la reconstrucción de 17 países europeos devastados por la segunda guerra mundial, podremos dar cuenta de que los 326, 044 mil millones usd de exportaciones petroleras, recibidos por los gobiernos del PAN desde que llegaron a Los Pinos, representan varias veces esa cantidad, sin dejar de ubicar que los 192,271.717 mil millones usd, recibidos por el gobierno de Felipe Calderón hasta 2011, constituyen más de la mitad de ese total, casi el 60%.

De manera más específica, si  traemos los 13 mil millones usd del Plan Marshall a valor presente, considerando que la capacidad de compra de un dólar de 1948 equivaldría en 2011 a lo que se podía adquirir con 9.33 dólares, significa que en ese último año todo el Programa de Recuperación Europea equivaldría a 121,336.390 mil millones de usd[19].  Luego entonces, se puede concluir que los gobiernos del PAN recibieron hasta 2011 por concepto de petróleo más de dos veces y media los recursos que permitieron que Europa Occidental se reconstruyera después de la Segunda Guerra Mundial[20], y sólo el presidente Calderón, una vez y media los mismos.

De ese tamaño ha sido el costo de los subsidios fiscales al estancamiento con estabilidad, sin contar despilfarro, desorden y corrupción. Un botón de muestra: el Presupuesto de Gastos Fiscales -que debiera llamarse presupuesto de privilegios fiscales- en diciembre pasado importó 589 mil 525 millones de pesos,  es decir 4.2 puntos del PIB[21].

Este es un nocivo diseño que vuelve comodino no sólo al gobierno, sino al país; nadie quiere salir de su zona de confort para reducir la dependencia hacendaria de PEMEX[22].  Mientras tanto la exigua recaudación fiscal en México, -comparable con la de Haití porque ambas rondan el 10%[23]-, continúa cayendo[24]; el 70% del gasto gubernamental se tiene que soportar en personas cautivas[25], (el otro 30% en PEMEX[26]) y el crecimiento económico del país no ha rebasa el 1.7% promedio anual en la última década, acelerando el intolerable avance de la pobreza que ya afecta a más de la mitad de la población.

Es evidente que ya no podríamos soportar otra década perdida y permanecer como nación viable, recuperar nuestra tasa histórica de crecimiento del 6%, se ha vuelto una meta de seguridad nacional. Lograrlo demanda elevar la tasa de inversión al 25% del PIB[27], lo cual requiere llevar la inversión privada a 18% y sobre todo  remontar la inversión pública de los 4 o 5 puntos actuales al 7% del PIB, lo cual es imposible sin aumentar la recaudación en 8 puntos para alcanzar al menos el 18% del PIB. Sólo así se podrán comenzar a corregir las distorsiones del modelo económico actual, liberar a PEMEX y volverlo una pieza de desarrollo nacional, no de subsidio al rentismo oligopólico, e incrementar la inversión pública para lograr más competitividad económica, desarrollo humano y también superar el reto de internalizar la fuerza exportadora de México para poder tener un eficiente modelo endógeno de acumulación de capital y poder crecer.

El actual modelo exportador de estancamiento con estabilidad fiscalmente subsidiado, disloca al mercado interno del motor externo y lo ralentiza, -cuestión que hoy es más delicada por la urgencia no resuelta de contar con un refugio estratégico ante la crisis de las economías metropolitanas, es especial la de EE.UU. No se interioriza la competitividad del sector exportador, ni los efectos multiplicadores del enorme valor producido, debido a que su demanda se satisface mediante un alto componente importado que algunos estiman en cuatro de cada cinco insumos. Por tanto se pauperiza al trabajo y se es incapaz de elevar el ahorro interno y así apoyar la tasa de reinversión para poder crecer.

Dicho de otra forma, México es una economía maquiladora que exporta mano de obra barata[28]. Por su enorme dependencia de las importaciones de insumos para la exportación, por cada punto en que se incrementa el producto interno bruto, lo hacen tres puntos las importaciones, lo cual presiona exponencialmente la demanda de dólares y convierte el tipo de cambio en un ancla antiinflacionaria que castiga a las exportaciones y premia a las importaciones.  Adicionalmente, al volver al salario una injusta y vulnerable ventaja competitiva del hambre, -asunto que hoy se festina como un logro al cerrarse la brecha salarial con China[29], donde los bajos salarios han producido suicidios[30]-, se sembraron las raíces no sólo del daño al mercado interno, -expresado en el alto crecimiento de la economía informal[31]-, sino del profundo deterioro social que sufre México[32]. Esa es la deuda principal que debemos saldar para poder vivir en paz. Por justicia, por desarrollo, prosperidad compartida y vigencia nacional, por solidaridad, democracia y libertad: el camino es hacer una Reforma Fiscal para la cohesión social.

Hasta aquí diagnósticos, algunas terapias y sus puntos a trabajar, ¿cuándo vamos a comenzar…?



[1] Ver: México, una modernización fallida, J. Alberto Aguilar Iñárritu. Colaboración para el libro:“Balance en el proceso democratizador de México 1988-2009” Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre 30, 2009

[2] Todo pacto fiscal se sustenta en un Pacto de Poder, porque al final son lo mismo. "La cuestión fiscal es la columna vertebral del Estado, es la versión en ingresos y egresos del acuerdo político que soporta a la República; su estado de salud es un indicador de la vigencia de ese contrato. Si lo fiscal enferma, es capaz de producir el derrumbe del sistema político; su desplome es una condición sine qua non de los estados fallidos. Su sanidad siempre descansa en la equidad y contribuye a la concordia. La historia mexicana da cuenta del derribe fiscal de estructuras políticas desde el siglo XVIII, a lo largo del siglo XIX y más recientemente del colapso del Régimen de la Revolución en 1982. En torno a lo fiscal se detonó también la Revolución Francesa, después de años de abusos y de irresponsabilidad de las élites monárquicas" Ver: El Teletón fiscal… J. Alberto Aguilar Iñárritu. El Universal. Octubre 29, 2010
[3] Ver: El Cuarto Pacto de Poder,  J. Alberto Aguilar Iñárritu. Colaboración para el libro: “Constitucionalizar es Democratizar”. Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre 20, 2009
[4] ".. la conformación del acuerdo político nacional o pacto de poder mayoritario, que funde y soporte a la democracia como nueva época de la nación...un gran concierto de voluntades entre todos los segmentos plurales de poder o al menos entre su mayoría absoluta...un pacto mayoritario de minorías activas, donde se convienen las líneas básicas del rumbo nacional. Ver 2012: La última elección del siglo XX, J. Alberto Aguilar Iñárritu, Pag 5, 6 y 7 "La sucesión Presidencial 2012. ¿Qué hacer para legitimarla, por qué cómo y cuándo? Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX Diciembre 12, 2011

[5] El federalismo unitario: Su origen y sostén fue el presidencialismo propio del régimen de partido hegemónico; no obstante el arribo de la alternancia, este sigue vigente, lo cual comprueba que no se ha profundizado la democracia, ni se han actualizado en consecuencia sus instituciones; su principal característica es que la soberanía de éste es superior a la suma de los estados; su forma de operación es introducir un ordenamiento administrativo piramidal por el cual los órdenes estatal y municipal quedan subordinados y dependientes del nivel federal central. Superar esta forma añeja de federalismo resulta inaplazable, toda vez que sin un esquema que otorgue una mayor soberanía a los estados y a los municipios y no simplemente una mayor desconcentración administrativa, estos no podrán constituir los agentes activos del desarrollo que necesita México para aprovechar a cabalidad y potenciar, las ventajas competitivas de todos, de cada uno de ellos, y de sus posibles grados de asociación, en el entorno global.  Ver: Origen, evolución y perspectivas del federalismo mexicano. Ricardo Monreal Ávila. Ed. Porrúa. México. 2004
[6] Ver: México, una modernización fallida, II. El colapso del Antiguo Régimen, J. Alberto Aguilar Iñárritu. Colaboración para el libro:“Balance en el proceso democratizador de México 1988-2009” Editorial Porrúa/Facultad de Derecho, UNAM/COPUEX, Noviembre 30, 2009

[7] En 2008 Santiago Levy, Vicepresidente del BID, publica un libro denominado "Buenas Intenciones, Malos Resultados: Política Social, Informalidad y Crecimiento Económico en México", donde hace una propuesta para impulsar una Política Social para el Empleo Productivo y el Crecimiento Sostenido, que se proponga alcanzar dos objetivos: Mantener la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, Fortalecer la cohesión social a través de una política social que promueva el crecimiento, aumente la productividad y sea fiscalmente sostenible. Su propósito es ampliar la red de protección social, no sólo desde una perspectiva solidaria sino también productiva. A partir de una mayor y mejor recaudación fiscal, establece que el Estado se puede hacer cargo de un sistema de seguridad pública universal, que incluya un seguro para el desempleo y un sistema universal de pensiones, entre otras garantías. Toda su propuesta costaría 4.3 puntos del PIB, es decir el equivalente a los subsidios implícitos en ese eufemístico Presupuesto de Gastos Fiscales (4.2 puntos del PIB). Claro establece la necesidad de lograr un incremento neto de la recaudación fiscal de 1.6% del PIB.

[8] El nuevo acuerdo fiscal o la falsa puerta del suicidio J. Alberto Aguilar Iñárritu  El Universal 17 de junio de 2010   http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/48738.html
[9] México, Un Capitalismo de Cuates: Denise Dresser. Bogotitlan. Febrero 2, 2009. http://blogotitlan.com/noticias/2009/02/01/mexico_capitalismo_de_cuates_d.html

[10] La recaudación, atada a PIB y petróleo. México recaudará poco mientras no exista una verdadera reforma fiscal, advierten especialistas; en tanto, Hacienda se congratula de que 2011 será año récord en esta materia, con 10.4% del PIB. A través de impuestos directos o indirectos (sin considerar contribuciones de seguridad social), la media en recaudación de los países de Latinoamérica es de 14.2%del PIB y los principales referentes de México recaudan el doble: Chile 18.9% y Brasil 17.3%, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). CNNExpansión 29 de marzo de 2011 http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/03/23/recaudacion-atada-a-pib-y-petroleo

[11] El verdadero hoyo fiscal: 400 grandes empresas (casi) no pagan impuestos  "...debido a los beneficios fiscales que reciben diversos grupos en México se dejan de percibir más de 500 mil millones de pesos, lo que representa el 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)" Fátima Monterrosa y Leticia Barradas EMEEQUIS Octubre 26, 2009 http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/195/22.pdf
[12] "México acumuló una década pérdida en mejorar la distribución del ingreso. Incluso en los últimos años se acentuó la desigual repartición de la riqueza generada en el país, en contraste con lo ocurrido en otras naciones latinoamericanas en las que se registró alguna mejoría, indicaron reportes de organismos internacionales. Una décima parte de los mexicanos que se encuentra en la punta de la pirámide del ingreso concentra 41.4 por ciento de la riqueza generada anualmente en el país, proporción similar a la registrada en 2000, de acuerdo con información del Banco Mundial. La proporción actual muestra un deterioro respecto del nivel registrado en 2006, cuando la décima parte de la población más acaudalada concentraba 37.9 por ciento del ingreso nacional, según datos del organismo". Periódico La Jornada Sábado 7 de mayo de 2011, p. 24
[13] "Después de recibir durante seis años el apoyo del Programa Oportunidades sólo el 6 por ciento de las familias salieron de la pobreza extrema, pero se mantienen en niveles de pobreza sin acceso a bienes o servicios como vivienda, transporte, ropa o calzado. Por el contrario, el 88 por ciento de quienes recibieron el apoyo económico, en especie y las pláticas de atención a la salud y educación se mantuvieron en su misma situación de miseria, según la Auditoría Superior de la Federación en la revisión de la Cuenta Pública 2010". Periódico Reforma, Febrero 18, 2012 http://www.reforma.com/nacional/articulo/646/1290865/
[14] “…al primer semestre del año, de los 404 mil 409 millones de pesos que deben en conjunto los estados y el Distrito Federal, solo 67 mil 848 millones se garantizaron por los recursos que obtienen por su propia recaudación”. Estados se cuelgan de la Federación y se endeudan. http://www.milenio.com/print/cdb/doc/noticias2011/d0c48fff2e2b7bc219046de523c77256
[15] Reproducimos la cifras del trabajo del Ing. Manuel Aguirre Botello, EXPORTACIONES DE PETROLEO CRUDO 1974-2002, realizado con base en fuentes de Secretaría de Energía, Instituto Mexicano del Petróleo y BDINEGI http://www.mexicomaxico.org/Voto/PetroCrudo.htm
[16] Ver cierres precio mezcla mexicana de exportación
[17] Si se considera el precio  promedio por barril en 1980 y se trae a precios de 2011, este se ubicaría en 85.42 usd por barril, muy lejos de los 101.00 usd por barril arriba mencionados, los cuales hicieron que las ventas totales de petróleo ascendieran en 2011 a 49, 322 mil millones usd, es decir 14,617.721 mil millones usd más que en 2010, el año de mayor valor por ventas de petróleo en el sexenio del presidente Fox. http://www.mexicomaxico.org/Voto/PetroCrudo.htm
[18] "Los 13 mil millones de dólares se destinaron en un momento en que el PIB anual de los Estados Unidos ascendía a 258 mil millones de dólares"

[19] Cálculos realizados con base en el sistema de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos CPI Inflation Calculator  http://www.bls.gov/data/inflation_calculator.htm

[20] Ver también IMCO El Plan Marshall Mexicano equivale a 1.6 millones de millones de pesos.  La suma de todas las transferencias a las entidades de la República, entre 2006 y 2008, sumaron 2.4 millones de millones de pesos. Nuestros gobernadores y alcaldes gastaron en 3 años, 33% más dinero del plan de ayuda para reconstruir Europa.
[21] "La Cámara de Diputados citó a comparecer al director del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Alfredo Gutiérrez Ortiz-Mena, y al subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, con objeto de explicar el uso y destino de 589 mil 525 millones de pesos (4.2 por ciento del PIB) que el gobierno destinará al subsidiar a los grandes empresarios y a un sector de servicios públicos en 2011. El órgano legislativo sostuvo ayer que el Presupuesto de Gastos Fiscales (PGF) “constituye un monto sumamente importante de los recursos que el erario federal deja de percibir, con el objetivo de impulsar el crecimiento y desarrollo de diferentes sectores económicos a través de tasas diferenciadas en impuestos, exenciones, subsidios y créditos fiscales, condonaciones, facilidades administrativas, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, tratamientos y regímenes especiales según en las distintas leyes que en materia tributaria aplican a nivel federal”. Para el ejercicio 2011 el Ejecutivo federal estima que el PGF ascenderá a 589 mil 525 millones 300 mil pesos". Periódico La Jornada Jueves 9 de diciembre de 2010, p. 29 http://www.jornada.unam.mx/2010/12/09/economia/029n2eco
[22] La recaudación, atada a PIB y petróleo. México recaudará poco mientras no exista una verdadera reforma fiscal, advierten especialistas; en tanto, Hacienda se congratula de que 2011 será año récord en esta materia, con 10.4% del PIB. A través de impuestos directos o indirectos (sin considerar contribuciones de seguridad social), la media en recaudación de los países de Latinoamérica es de 14.2%del PIB y los principales referentes de México recaudan el doble: Chile 18.9% y Brasil 17.3%, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). CNNExpansión 29 de marzo de 2011 http://www.cnnexpansion.com/economia/2011/03/23/recaudacion-atada-a-pib-y-petroleo
[23] Ver: La hora de la igualdad. Brechas por cerrar, caminos por abrir, la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) 2011
[24] Caen en 170 mil mdp los ingresos tributarios. Los ingresos tributarios en México fueron menores en 170 mil 215 millones de pesos, contra la proyección que estimó el Congreso, el año pasado, informó la Secretaría de Hacienda. El IVA, IETU, IDE y los IEPS presentaron tasas negativas a lo largo de 2011. El Universal. Febrero 1 de 2012.  http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/92736.html

[25] Cautivos sostienen 70% del gasto gubernamental. El CIDE alerta por el cobro excesivo de impuestos El Universal Lunes 28 de febrero de 2011 http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/84893.html

[26] El presupuesto descansa en Pemex. La paraestatal debe pagar 486 mdp cada día durante 2011, para mantener el gasto público; Pemex aporta uno de cada tres pesos del gasto del Gobierno federal". CNNEXPANSIÓN  Lunes, 13 de septiembre de 2010 http://www.cnnexpansion.com/presupuesto-2011/2010/09/12/pemex-impuestos-presupuesto-gravamen

[27]  Bienestar de mexicanos sólo con inversión de 25% del PIB: CEESP. Las familias mexicanas tendrán bienestar cuando la inversión se eleve por lo menos al 25 por ciento del PIB, pues permitiría crecer a tasas anuales cercanas a 5.0 por ciento en el largo plazo y generar empleos bien remunerados, señaló el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

 http://www.informador.com.mx/economia/2011/329971/6/bienestar-de-mexicanos-solo-con-inversion-de-25-del-pib-ceesp.htm

[28] "Debido al elevado componente importado de ambas actividades (la maquila y la maquila encubierta), entre 80 y 90% del valor de las exportaciones, el saldo para México se reduce básicamente a la derrama salarial, esto es, al valor de la fuerza de trabajo incorporado a las exportaciones. Lo cual significa que se trata de una exportación indirecta de fuerza de trabajo o, si se quiere, de exportación de fuerza de trabajo sin que los trabajadores mexicanos salgan del país (Tello, 1996)...cabe precisar que el diferencial salarial entre México y Estados Unidos suele ubicarse en el rango de 1:7 para la maquila encubierta y sube casi al doble en la maquila directa". La migración mexicana hacia Estados Unidos a la luz de la integración económica regional: nuevo dinamismo y paradojas Raúl Delgado Wise y Humberto Márquez Covarrubias Revista THEOMAI/THEOMAI Journal. Numero 14 Segundo Semestre de 2006

[29] México, más atractivo que China. La mano de obra barata y ventajas similares a las de Asia atraen a más firmas extranjeras. Se cierra la brecha salarial. Los salarios fabriles chinos promedio son de poco menos de 2 dólares por hora; esto es, están solo 14% más bajos que los de México este 2010, según cálculos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). CNNEXPANSIÓN

[30] Tras suicidios, el centro manufacturero chino de Foxconn eleva sueldos. Tras casos donde miembros del personal se han quitado la vida, se ofreció un sueldo 30% mayor después de que Apple, su cliente principal, calificase de preocupantes los recientes suicidios en la planta. Junio 2, 2010 CNNEXPANSIÓN

http://www.cnnexpansion.com/tecnologia/2010/06/02/suicidios-foxconn-apple-muerte-salario

[31] "El sector informal generó tres de cada 4 empleos en 11 años del PAN". La Jornada. Enero 9, 2012 http://www.jornada.unam.mx/2012/01/09/economia/021n1eco
[32] Huerta González, A: “La continuidad del bajo crecimiento de la economía mexicana" en Observatorio de la Economía Latinoamericana, Nº 89, 2007. http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/mx/index.htm

No hay comentarios:

Publicar un comentario