J. Alberto Aguilar Iñàrritu*
El Universal
Julio 30, 2011
El último sábado de julio, las osamentas de 14 héroes insurgentes volvieron a desfilar y a ser expuestas como testimonios mortuorios de una evocación bicentenaria que mira sin ver su papel en la construcción del destino nacional. Olvida nuestra grave carencia de no contar con un proyecto de nación mayoritariamente compartido y obsesivamente espera que los nobles huesos sean un mágico fetiche que reúna y convoque a los mexicanos para preservar y transformar nuestras instituciones en bien de la justicia, la equidad, la igualdad, la representatividad y la democracia que querían nuestros héroes, (y también nosotros).
En el acto el presidente Felipe Calderón emplazó a lograr una unidad que anteponga el interés nacional para conseguir un México seguro, prospero e igualitario. Sin duda su llamado es atendible, no obstante no haber planteado ningún cómo, ni ningún compromiso de trabajo político para alcanzarlo. Lo bueno es que estableció que a la generación del Bicentenario, así denominada por él, le toca luchar por preservar la libertad, lo malo es que es la misma generación que todavía no atina a encender la Estela de Luz.
Un día antes el CONEVAL, en medio de críticas por maquillar cifras y pronunciamientos del gabinete acerca del origen externo de nuestros infortunios sociales, informó de un incremento de la pobreza entre 2008 y 2010 de 1.2 millones de personas para alcanzar 52 millones. Los críticos dicen que la pobreza creció en el bienio de 53.7 a 58.5 millones. Esto es, la pobreza aumentó en 4.8 millones de personas y la pobreza extrema, en 3.4 millones. La oposición dice que el sexenio hasta ahora ha producido 12.2 millones de pobres: 8 mil por día, 348 por hora y 6 cada minuto. En cualquier caso, el tema es bastante delicado.
¿Puede un país unirse en medio de tanta desigualdad? ¿Puede una democracia subsistir y robustecerse en ese contexto? La respuesta es no, luego entonces ¿qué hacer para tener un México unido, democrático y próspero? Es claro que la inseguridad y la pobreza están íntimamente ligadas al modelo económico vigente, un modelito maquilador ineficiente, excluyente y oligopólico. En este tema también los diagnósticos y las soluciones abarrotan las gavetas del archivo muerto nacional. Todo sigue igual ¿Dónde está el atore? En el mismo sitio donde se paraliza la reforma al régimen político, la reforma fiscal y la laboral y tantas otras cuya inexistencia confirma el envejecimiento prematuro de un país que debiera consolidar su carácter de potencia emergente.
El cambio se detiene porque no existe un bloque social con capacidad de gobierno, dispuesto y con la fuerza necesaria para volver a poner a México en los rieles de su modernización y si hay otro, el de la conservación de sus privilegios, listo a pelear hasta la vida del último de los mexicanos para mantener sus inmorales beneficios.
2012 está obligado a ser un referéndum de gobernabilidad para la seguridad y la prosperidad de los mexicanos. Sin embargo nos pasamos discutiendo personas en vez de debatir proyectos. Es momento de exigir a los partidos propuestas y al gobierno responsabilidad. Lo primero es convocar a un nuevo pacto político donde quepamos todos. El primer compromiso es hacer la reforma del poder para restituir la República, -el cuarto de nuestra historia-, y lograr gobiernos democráticos de mayoría.
Así como se configuró un frente amplio para la alternancia, ha llegado el momento de crear su equivalente para la gobernabilidad participativa. Estimular el acuerdo y no sólo la confrontación. Cambiar el que uno gane todo y los otros pierdan todo. Si abandonan la política sucesoria de partido y se concentran en la política de Estado, la generación de Bicentenario y el presidente Calderón, tienen la oportunidad de cambiar el sino de su crónica en la historia. Situemos la contienda del 2012 en un escenario de mayor amplitud y beneficio nacional, alejemos cualquier apetito golpista o restaurador. Empecemos por plantear la separación entre jefe de estado y de gobierno.
*Político y escritor
@aguilarinarritu