J. Alberto Aguilar Iñárritu
El Universal
30 de noviembre de 2010
El viernes pasado los medios de comunicación dieron a conocer que el Banco de México informaba que por cada dólar de Inversión Extranjera Directa que ingresó al país de diciembre de 2006 a septiembre de 2010 los mexicanos habían sacado dos dólares para contabilizar en poco más de 55 mmdd la trasferencia mexicana de recursos al exterior. Un 266% superior que lo que salió entre enero de 2001 y septiembre de 2004 y más de la mitad de la reserva internacional de divisas al cierre de septiembre.
El ahorro es una entidad financiera altamente sensible a la confianza, por lo que nadie abandona un refugio seguro, a menos que los beneficios de hacerlo valgan la pena correr el riesgo o que ese resguardo haya dejado de ser confiable. En un mundo que no logra, salvo China, enderezar el camino, no es creíble que ese capital haya encontrado condiciones excepcionales para migrar o que supongamos que ese dinero siguió ese destino asiático, a contrapelo de las mojigatas tendencias tradicionales del capital nacional. Incluso que lo hizo porque encontró en algún lugar mejores condiciones de rentabilidad que las que ofrece México a los capitales golondrinos con una tasa de interés mayor que la de los vecinos del norte.
Nada de eso suena creíble, por lo que tendríamos que volver al cansino tema de nuestra pérdida de rumbo y de peso en los grandes temas de la globalidad, a los costos de la violencia, a la ineficacia del gobierno tanto Ejecutivo como Legislativa, a la polarización social y al subdesarrollo del mercado interno, al deterioro de México atrapado en el modelito económico que nos dejó la modernización fallida del siglo pasado. Deberíamos volver a mencionar las debilidades de nuestro régimen de gobierno, su incapacidad para formar mayoría, la subrrepresentación ciudadana y los altos costos de haber franquiciado los partidos políticos a sus cúpulas. En fin, habría que regresar al debate sobre el agotamiento de la estrategia para combatir el crimen organizado, al problema de la educación, de nuestra dependencia tecnológica, a los ninis, etcétera, etcétera, etcétera...
Pero, como entramos a los últimos 15 días laborables de nuestro Bicentenario y Centenario año y constatamos que se fue como los últimos 10, con más pena que gloria respecto de avanzar en los cambios que le urgen a México, vamos, que ni siquiera fingió cumplir con el ritual autocrítico que implicaba celebrar la Independencia y la Revolución, nos sumaremos a la simulación tranquilizadora de las conciencias y diremos, como los diputados respecto de los consejeros del IFE, que no hay condiciones para el acuerdo, detendremos el reloj y pospondremos nuestras responsabilidades hasta el 2011.
Así podremos irnos tranquilos de vacaciones, no sin antes escoger dentro del listado de pendientes, que son muchos, aquellos inaplazables para poder seguir en la prédica de Simón en el Desierto, aunque el presidente Calderón nos diga que él ya cumplió con sus 10 puntos, no así con la terna para designar a un ministro de la Suprema Corte, y que lo importante es no regresar al pasado, sin importar que tampoco tengamos muy claro el futuro y estemos muy confundidos en el presente.
Conscientes de que los ánimos electorales de 2012 se apoderarán de la política desde el próximo año, en particular en torno a la elección del estado de México, dejemos la agenda legislativa en tres grandes tareas: lograr una reforma hacendaria para evitar el colapso fiscal de la república y avanzar en la laboral, progresar en la reforma política para que sea menos difícil gobernar la democracia y revisar la estrategia en materia de seguridad y justicia para ganar en eficacia y que la violencia no siga su camino de ascenso.
La misión es que antes del primero de julio del 2012 el Diario Oficial de la Federación haya publicado adelantos legislativos en estas tres materias, para que quien gane el 2012 cuente con mejores bases para gobernar e idealmente pueda hacerlo impulsando el cuarto pacto de poder en la historia de la República Mexicana.
josealbertoaguilar@terra.com.mx
Político y escritor
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