Foro electoral: Es hora de un pacto político que fortalezca
Expertos exponen la necesidad del rediseño de la estructura política de México, instan a replantear la relación entre ejecutivo y legislativo
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Leticia Robles de la Rosa
CIUDAD DE MÉXICO, 30 de mayo.- Sin abrir puertas a la restauración de un régimen viejo, anacrónico, autoritario y excesivo, México requiere con urgencia un pacto político que fortalezca un nuevo presidencialismo, acompañado por un Congreso renovado, para pasar de la euforia electoral al cambio de fondo de la estructura de gobierno, con un sistema de diálogo democrático constructivo, lejos del tianguis político actual.
En eso coincidieron Luis Carlos Ugalde, ex presidente del Instituto Federal Electoral (IFE); Diego Valadés, ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y José Alberto Aguilar Iñárritu, ex responsable de la construcción de acuerdos que dio origen a la reforma electoral, al participar en el Foro Electoral. Tribuna Ciudadana, en el cual analizaron las propuestas de los candidatos presidenciales en materia de reforma política.
Más que una mera reducción del Congreso, una idea de coalición que se traduce en un tianguis político o una apuesta a la presunta solidez moral de un político, México requiere con urgencia de un rediseño de su estructura política, del fortalecimiento real de sus poderes, de la profesionalización efectiva de sus políticos y de poner fin a poderes fácticos que aprovechan el debilitamiento institucional para imponer vetos y marcar agendas, destacaron los especialistas.
Diego Valadés, Luis Carlos Ugalde y José Aguilar Iñárritu, llamaron la atención en el hecho de que Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri presenten como parte de sus propuestas puntos que ya están en la Constitución Política, pero además, dejen ver que no han leído los foros y las propuestas generadas durante años para lograr la modernización del sistema político del país, y no aborden la responsabilidad política de los secretarios de Estado.
También coincidieron en que la fuerza social que se expresa en las calles y la urgencia de mayor apertura informativa genere una verdadera presión para impulsar los cambios que requiere México para dar pasos hacia adelante en la consolidación de su democracia, y se descarte la restauración de etapas superadas.
La valoración general a la propuesta de Enrique Peña Nieto en materia política no es favorable. Los tres coinciden en que no es con la reducción del Congreso ni la restructuración de la cláusula de gobernabilidad como se construyen mayorías efectivas.
Luis Carlos Ugalde destacó que el Decálogo por una Presidencia Democrática contiene siete puntos que ya están en la Constitución, pero tiene otros tres que son de gran trascendencia, como la creación de un órgano autónomo que vigile la relación de publicidad entre los medios de comunicación y el gobierno; la existencia de una Comisión Anticorrupción y los mecanismos constitucionales para vigilar mejor los gastos de los gobiernos estatales; y expresa que de concretarse serán de gran valor para el país.
Diego Valadés criticó que el priista no asuma posiciones respecto a temas de trascendencia como la reelección consecutiva de legisladores y coincidió con Alberto Aguilar Iñárritu en que un gobierno eficaz no se construye con mayorías basadas en la sobrerrepresentación de los partidos más fuertes, sino en la construcción de una coalición de gobierno que parte de un plan de gobierno y de la corresponsabilidad entre el Ejecutivo y el Legislativo.
De Andrés Manuel López Obrador, Diego Valadés evalúa que abre la posibilidad de la construcción de gobiernos de coalición y el fortalecimiento de un sistema semipresidencial, pero critica que proponga someterse a una ratificación a la mitad de su mandato, pues se trata de un esquema antidemocrático.
“Si un Presidente de la República se presenta, él solo, es evidente que va a arrollar; todos los últimos presidentes han tenido en su mandato un nivel de aceptación superior al 60% constante, tienen todos los instrumentos de la fuerza del Estado para estar presentes, y si se presentan a una evaluación de la sociedad, sin opositor, entonces van a ser reelegidos y van a ser ungidos como presidentes superpoderosos; ese instrumento de la revocación a la mitad del periodo me parece muy antidemocrático”, precisó.
Alberto Aguilar Iñárritu comentó que se trata de “un planteamiento con luces en término del posible diseño, en la posibilidad de un ámbito de concertación, o la necesidad de una nueva ley de partidos; sin embargo, no nos está proponiendo un diseño. Nos deja sentir un tufo del siglo XX, en el que todavía piensan que de las urnas se van a levantar como los grandes caudillos que van a llevar la hegemonía por delante para hacer que México cambie”.
Y Luis Carlos Ugalde consideró que “tiene una concepción moralista de la política y muchas de sus propuestas son de carácter moral. Esta concepción moral de la política le permite señalar problemas, pero las soluciones que ofrece son malas, porque parten de una concepción de que la integridad personal es la solución natural de la política, y eso es una ingenuidad. Lo único real es construir instituciones que ataquen los problemas de fondo”.
Respecto a Josefina Vázquez Mota, los tres coincidieron en celebrar que asuma una posición respecto de la reelección legislativa y la idea de formar una coalición de gobierno, pero también advirtieron que no hace una especificación de su concepto de coalición, pues si ésta la concibe sólo como el compartir el poder con otras fuerzas políticas, no funcionará, pues lo fundamental es construirla con base en un programa de gobierno.
Fue el candidato del Partido Nueva Alianza, Gabriel Quadri, el que recibió las mayores críticas, pues los especialistas coincidieron en que carece de una propuesta concreta y los enunciados que contiene su plataforma electoral son frívolos e intrascendentes.
Aguilar Iñárritu, Valadés y Ugalde hablan de la urgencia de que los candidatos presidenciales entiendan bien que el México de las mayorías absolutas quedó en el pasado, y se comprometan con el fortalecimiento de un sistema presidencialista con contrapesos efectivos en el Congreso de la Unión.
“Si no estamos dispuestos a pactarnos, entonces no vamos a poder superar el punto central que impide el funcionamiento de la ecuación Presidencialismo-
“A México le urge un nuevo pacto de poder que yo denomino un pacto mayoritario de minorías activas. Ninguna elección se hizo para dar golpes de Estado ni para cambiar nada; son una forma de organización para asumir el poder de ciudadanos pactados políticamente”, destacó Aguilar Iñárritu
“Creo que hace funcional la democracia mexicana requiere hacer funcionar al sistema presidencial mexicano. Durante los años 90 y durante esta década se pensó que la democratización significaba reducir los poderes presidenciales, sin descubrir que cuando se erosiona el poder del PRI, se erosionan con él los poderes excesivos que tiene el Presidente.
“Hoy tenemos una Presidencia relativamente débil en términos internacionales, y por lo tanto el Presidencialismo mexicano es disfuncional, pero no porque tenga poderes excesivos, sino porque carece de los poderes necesarios para funcionar adecuadamente. Por otro lado le quitaste poderes al Presidente y no se los diste al Congreso, entonces lo que has hecho es tener una institución legislativa débil históricamente y debilitar a la institución presidencial”, añadió Luis Carlos Ugalde.
“Estoy en favor de tener un sistema presidencial renovado, racionalizado, lo cual no quiere decir que tengamos un nuevo sistema hegemónico y que estemos replanteando el regreso a lo que ya vivió el país. Es necesario fortalecer al Presidente y es necesario fortalecer al Congreso. Se fortalecen mutuamente si desarrollamos instituciones adecuadas e inteligentes; por eso hablo tanto de la responsabilidad política.
“Nadie puede argumentar en contra de que los secretarios sean políticamente responsables. Este si se quiere es un rasgo parlamentario, pero el hecho es que todos los sistemas presidenciales funcionales en el mundo implican responsabilidades políticas”, agregó Diego Valadés.
El panorama
El pasado 19 de abril de 2012, la mayoría de los diputados (279 en favor, 19 en contra y tres abstenciones) aprobó la reforma política, la cual hará realidad las candidaturas independientes de los ciudadanos que se pondría en vigor hasta dentro de tres años, así como la iniciativa ciudadana y la denominada consulta popular.
Los diputados avalaron que en el caso de la iniciativa ciudadana se necesita un requisito de 0.13 por ciento de la Lista Nominal de electores, y en el de la consulta popular al menos dos por ciento de convocantes y 40 por ciento para que sus resultados sean vinculatorios.
La reforma avalada no contempla la reelección de legisladores, reconducción presupuestal y veto al Presupuesto de Egresos.
Algunos diputados consideraron que esta reforma política era insuficiente y difícil de poner en práctica, quejándose que no estuviera la revocación de mandato, mientras que otros reconocieron que fue lo máximo que se pudo lograr en medio “de la pluralidad democrática” que se vive en San Lázaro y corresponderá a las subsecuentes legislaturas “dar nuevos pasos” en este tema, dijo el presidente de los diputados.
Los grupos parlamentarios coincidieron en que si bien, la reforma “no contiene todos los temas que beneficiarían el sistema político y electoral del país”, debe considerarse un gran avance, y se pronunciaron porque la próxima Legislatura elabore propuestas alternas que perfeccionen el ordenamiento constitucional.
Dentro de esta reforma se impulsó incluir a nivel constitucional la figura de iniciativa preferente del titular del Poder Ejecutivo, mediante la cual se establece que el día de la apertura de cada periodo ordinario de sesiones, el jefe del Ejecutivo podrá presentar “hasta dos iniciativas” para trámite preferente, o señalar con tal carácter hasta dos que hubiere presentado en periodos anteriores, cuando estén pendientes de dictamen.
Desde la visión de los candidatos
Aunque existen variantes en su aplicación, los cuatro candidatos a la Presidencia de la República plantean en sus plataformas la necesidad de fortalecer las candidaturas independientes y la reelección de legisladores y presidentes municipales.
Andrés Manuel López Obrador
Derrotar a la oligarquía en el terreno político. Establecer en México una verdadera democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo.
Llevar a cabo reformas legales para que el Presidente de la República se someta al principio de revocación del mandato.
Promover una Ley de Partidos Políticos que los consolide como órganos de interés público.
Federalizar los procedimientos y las autoridades electorales locales, bajo responsabilidad de un solo órgano para reducir los gastos excesivos
Promover una nueva Ley de Presupuesto que garantice la participación de la Cámara de Diputados en la elaboración, vigilancia y modificación del presupuesto.
Fortalecer a la Cámara de Senadores en la definición y en la evaluación de la política exterior, particularmente en lo que concierne al pleno respeto de la soberanía nacional.
Darle al Congreso de la Unión facultades para promulgar leyes en caso de que, una vez agotado el proceso legislativo, el Ejecutivo no lo haga.
Fortalecer la representación de mujeres y hombres, sancionando la simulación de las cuotas de género.
Enrique Peña Nieto
Sujetar la reelección de los legisladores y la revocación de mandato a un proceso de consulta popular que resuelva en forma democrática y abierta
Que sea materia de discusión pública la formación de coaliciones de gobierno
Eliminar la cláusula de ingobernabilidad
Crear un organismo autónomo que vigile la relación comercial del gobierno con los medios de comunicación.
Crear una Comisión Anticorrupción.
Reformas para vigilar los gastos de los gobiernos estatales.
Fomentar las candidaturas independientes para abrir los cauces de participación y representación de los ciudadanos en los órganos de gobierno.
Incentivar las iniciativas ciudadanas, para hacer posible la presentación directa de iniciativas legislativas de interés público por un grupo representativo de ciudadanos.
Josefina Vázquez Mota
Permitir a los ciudadanos elegir consecutivamente por periodos determinados a las autoridades municipales.
Facultar al Presidente de la República para que pueda enviar iniciativas con carácter de “preferentes”, en razón de la materia o de su urgencia.
Modificar el formato del informe presidencial para que el Presidente conozca las opiniones de los legisladores y tenga la posibilidad de responderlas.
Diseñar y evaluar el Plan Nacional de Desarrollo con una visión de largo plazo.
Revisar las estructuras redundantes e ineficaces, reducir o eliminar las innecesarias. Alinear los indicadores.
Fortalecer el servicio profesional de carrera de los servidores públicos que laboran en el Poder Legislativo.
Apoyar las candidaturas independientes para cargos de elección popular federales y locales, sin la necesaria o exclusiva facultad de los partidos políticos para postularlos.
Gabriel Quadri
Cumplir con rigor las leyes, reglamentos, normas y costumbres, respetando los legítimos compromisos adquiridos.
Seguimiento del cumplimiento de la legislación en todos los ámbitos.
Establecer mecanismos legislativos y ejecutivos que garanticen el pleno ejercicio de la libertad cultural.
Supervisar y revisar la eficiencia en los procesos de compras de gobierno.
Establecer mecanismos legislativos y ejecutivos que garanticen el pleno ejercicio de la libertad cultural.
El análisis de los expertos
En virtud de que ningún partido tendrá una mayoría aplastante en el Congreso, los expertos consultados por Excélsior señalan que es necesario fijar nuevas reglas y fortalecer a las instituciones para la construcción de acuerdos.
Crear un presidencialismo moderno, con un Presidente de la República fortalecido, pero también un Congreso de la Unión con fuerza e independencia, con el objetivo de que el diálogo democrático se fortalezca y se aprueben las reformas estructurales que necesita el país.
Dejar atrás el tianguis político que ha implicado la errónea idea de compartir del poder entre diferentes fuerzas políticas. Actualmente, los arreglos políticos se producen más en función de intereses coyunturales que por un verdadero proyecto de gobierno.
Afianzar un gobierno de coalición que parte de un programa de gobierno y de un mecanismo de evaluación de los resultados obtenidos. Tal medida facilitaría la aprobación de reformas estructurales y predominaría el interés nacional sobre los de los partidos.
Reformar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) para eliminar la “aberración” de impedir la formación de partidos políticos y obligar su creación sólo una vez cada seis años.
Hacer responsables a los secretarios de Estado sobre las decisiones que asumen y someterlos a la evaluación constante del Congreso, con figuras como la moción de censura y hasta la destitución.
Actualmente, los secretarios de Estado son citados por el Congreso para la glosa del Informe del Gobierno, pero su permanencia en el cargo depende de la decisión del Presidente de la República, no de una análisis de su desempeño por parte del Legislativo.
Fomentar la profesionalización de los legisladores con el objetivo de que la agenda en el Congreso la determine el interés nacional y no las coyunturas político-electorales.
Fortalecer a las minorías en el Congreso de la Unión; en caso de reducir el Legislativo, que disminuyan las posiciones de mayoría relativa, no las plurinominales.