viernes, 9 de abril de 2010

“Si quieres paz, trabaja por la justicia…” J. Alberto Aguilar Iñárritu 09 de abril de 2010

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/47929.html

Ante el creciente clima de violencia, hurgando reencontré un sabio mensaje de SS Pablo VI: “Si quieres paz, trabaja por la justicia…”; recordé la mezquindad de nuestra política, incompetente para crear las soluciones que necesitamos, en especial su desdén ante la ausencia de un nuevo acuerdo nacional de poder.

En paralelo llegó a mis manos el informe del primer taller del Observatorio Prospectivo sobre Cohesión y Estabilidad Social, realizado el pasado 16 de febrero en la Universidad Iberoamericana, que me sugirió que la salida a los males de nuestro extravío, forma parte del pensamiento colectivo, al menos de la sociedad civil. Invitando a su lectura, consideré pertinente presentar una síntesis.

Este taller fue convocado por el Instituto de Investigaciones sobre Desarrollo Sustentable y Equidad Social de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, la Fundación Javier Barros Sierra AC, el Centro Lindavista AC e Incide Social AC, bajo la premisa de que México atraviesa por una crisis múltiple: problemas de seguridad, crisis económica de gran magnitud, reducido crecimiento, desempleo, incremento de la economía informal (que termina alimentando al crimen organizado), y la perenne desigualdad en la distribución de la riqueza. Establecen que “el tránsito entre hoy y el año 2014 será crítico para el país, aún evitando la salida catastrófica de un estallido social de gran magnitud, queda abierto el espacio para diferentes escenarios durante los próximos cinco años, dentro de los cuales está prevista una elección presidencial que parece complicada en el año 2012”.

Sus conclusiones se resumen en tres escenarios, el uno y el dos condicionan la salida a que los grupos de poder tengan la visión y el valor para acordar un pacto político y económico, y que las elecciones presidenciales del 2012 fuesen totalmente confiables; el dos añade considerar el peso del entorno exterior; y el tres discurre que “no se ven en el horizonte elementos con suficiente fuerza política y social como para producir un cambio sustantivo”. El primer escenario plantea que seguirá la descomposición social y la crisis económica hasta llegar al límite en 2012 y que entonces “las élites gobernantes (políticas y económicas), empujadas por el temor de un estallido social, acuerdan un pacto político y económico nacional y, mediante una reforma política, consiguen que las elecciones presidenciales del año 2012 sean transparentes y creíbles, dando legitimidad al gobierno entrante”. La nueva administración hace un cambio de rumbo en el modelo económico e inicia una lenta recuperación económica y social en el 2015.

El segundo establece que las elecciones de 2010 son fragmentadas y de alta volatilidad entre partidos políticos. Sigue el proceso de deterioro hasta 2012, la recuperación económica es limitada y la sociedad reclama que los partidos políticos cumplan con su tarea y articulen proyectos de salida a la crisis, define un conjunto de reformas sociales que pone sobre la mesa apuntando que votará por el candidato que se comprometa a abanderarlas. Por fin, en el límite, las élites del país logran acuerdos fundamentales que permiten una sucesión presidencial confiable. Gracias a la existencia de márgenes para la recuperación, el país empieza a mejorar.

Tercer escenario, no hay cambio sustantivo, ni ahora, ni después del 2012, continúa una creciente descomposición social, un estancamiento económico, bajos niveles de empleo, desigualdad creciente, deterioro ambiental. Las reformas políticas no cambian las perspectivas de la elección del 2012 que no resultan en un cambio de rumbo. “La situación preelectoral no es suficientemente crítica para los intereses económicos encontrados que deciden la conducción del país y que siguen obteniendo importantes beneficios de grupo si se mantiene el rumbo”. Se introducen reformas cosméticas para aparentar un cambio. Segmentos de la sociedad mexicana están dispuestos a cambiar menor libertad por mayor eficiencia gubernamental. El gobierno acude a medidas cada vez más autoritarias y/o hay una cierta balcanización alrededor de los gobiernos estatales con un Ejecutivo federal débil. México no diversifica su comercio exterior y se vincula aún más con EU. El gobierno es ciego ante un estilo de desarrollo ecológico y social que resulta inviable para la mayoría. En el 2015 las condiciones del país son peores que en 2010, pero aún no ha ocurrido un estallido social.

Finalmente, como el informe apunta, ante un “tejido social cada vez más deshilado”, una población desencantada y dividida, un sistema político con instituciones desgastadas, incapaz de responder a la crisis y unas élites económicas, políticas, intelectuales que muestran un proceso de degradación, me pregunto ¿se puede pensar en resolver el 2012 como un asunto de individuos en pasarelas mercadotécnicas o es momento de edificar una nueva constelación incluyente, mayoritaria y gobernable de intereses nacionales, una nueva etapa de la República, como base de una nueva elección presidencial generosa con la patria?

josealbertoaguilar@terra.com.mx

Político y escritor